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Los principios que debes conocer para comenzar con tu dieta mediterránea

La dieta mediterránea es una forma de consumir comida que se ha vuelto bastante famosa últimamente. Se trata de un tipo de alimentación sana, basada en los alimentos que se consumen en la península ibérica. En este artículo, te vamos a dar los 10 mandamientos para que puedas empezar en la dieta mediterránea.

La dieta mediterránea tiene algunas limitaciones y recomendaciones, y la mayoría de los productos que recomienda consumir podrás encontrarlos en nuestra tienda. Esperamos poder ayudarte a encontrar la dieta perfecta y que te permita tener una vida mucho más saludable.

 

La dieta mediterránea es un estilo de vida

Muchos tipos de dieta se basan simplemente en prohibir alimentos y recomendar consumir más de otros. Ignoran por completo todos los aspectos de la vida diaria de las personas, como si la comida fuese lo único que determina nuestra salud. La dieta mediterránea no es así, sino que expone un estilo de vida completo que a muchas personas puede sonar atractivo.

No solo se trata de lo que comes, sino de lo que haces. La dieta mediterránea invita a dejar el abuso de ciertas cosas y descubrir otras nuevas. Probar sabores nuevos, inventar con la comida y, en general, obtener cualquier tipo de ingrediente sano para ti. La dieta mediterránea va más allá de comer, y se dedica a mejorar el estilo de vida de las personas.

 

Los 10 mandamientos de la dieta mediterránea

Existen 10 reglas fundamentales, que son imprescindibles aprender para poder empezar en la dieta mediterránea. A continuación, te las contamos todas, para que no tengas ningún tipo de problema adaptándote a este tipo de dieta y tengas una propia introducción. Ten en cuenta que, al tratarse de un estilo de vida, estos 10 mandamientos pueden establecer cosas diferentes al consumo de alimentos.

El aceite de oliva como grasa principal

La dieta mediterránea es una de las muy pocas que permiten de forma libre el consumo de grasas, teniendo en cuenta sus repercusiones en nuestro cuerpo. Sin embargo, no puedes utilizar cualquier tipo de grasa, sino que tiene que ser específicamente aceite de oliva, que actúa en tu cuerpo de forma diferente a cualquier otro aceite que hayas visto.

Claro que, todo en exceso es malo. Pero, en la proporción adecuada, el aceite de oliva funciona como cardioprotector y una mina de vitamina E. Por esta razón, se le considera un aliado muy especial, sobre todo a la hora de empezar en la dieta mediterránea, una de las más saludables del mundo.

 

Consumir alimentos de origen vegetal

Aunque esto es algo que toman en cuenta muchos tipos de dieta, si quieres empezar con la dieta mediterránea, tendrás que tomártelo bastante en serio. Una buena dieta mediterránea es consumir como mínimo cinco raciones de frutas y verduras, a diario. Intenta variar para no aburrirte un poco.

Las frutas y verduras son los componentes más saludables en todo el esquema de alimentos, y la dieta mediterránea potencia su consumo por dos razones. Primero, para aprovechar todas sus propiedades e integrarlas en tu cuerpo. Luego, para proteger tu salud mental. Comer todos los días lo mismo no es para nada saludable.

 

Consumir derivados de los cereales de forma diaria

El pan, la pasta, el arroz y en especial, los productos integrales de estos deben formar parte de las comidas diarias, aunque sea en un solo platillo. No basta con tomar un pan en el desayuno, sino incluir estos ingredientes a lo largo de todo el día. Esta es una de las cosas que debes tener en cuenta para empezar con la dieta mediterránea.

Hasta ahora, no hemos mencionado a los carbohidratos. Por cierto, estos no son malos, sino que lo malo es la cantidad que consumes al día en relación con la cantidad de ejercicio que realizas. En un punto más adelante, verás porqué necesitas incluir una fuente de carbohidratos de forma diaria en tu dieta.

 

Mejor evitar los alimentos procesados

Como cualquier médico o amigo que está al tanto de todas las actualizaciones en vida sana, la dieta mediterránea evita tanto como pueda los alimentos procesados. Sobre todo, cuando se trata de frutas y verduras, así como carnes, lo mejor es que estén tan poco procesadas como sea posible.

Empezar una nueva dieta siempre es aburrido y costoso. Al principio, cuesta adaptarse a la nueva vida que estás desarrollando. Sin embargo, con el paso del tiempo, te das cuenta de que es bastante fácil. El único problema es cuando no hay comida divertida en la mesa. Allí es cuando llega la desmotivación y, en muchos casos, depresión. Comer cosas deliciosas, como frutas, por ejemplo, ayuda a prevenir este tipo de situaciones.

 

Productos lácteos diariamente

Aunque si tienes problemas en los riñones o el colon, esto puede ser contraproducente, en un cuerpo completamente sano, lo recomendable es consumir diariamente productos lácteos. Incluir los quesos y yogures, así como bebidas lácteas en tu dieta es una excelente forma de desactivar la cotidianeidad.

Los productos lácteos son capaces de retener bastante proteínas, minerales y vitaminas, y los yogures ayudan a equilibrar nuestro sistema digestivo de forma química. Entonces, comenzar a consumir productos lácteos todos los días comienza a verse como una excelente idea.

 

Cuidado con la carne roja

La dieta mediterránea tiene un cuidado especial con la carne roja. No se trata de evitarla, sino de evitar algunas de sus presentaciones. Por ejemplo, nunca se puede incluir una carne roja en un plato que no vaya acompañado de verduras y cereales. Lo importante aquí no es el qué, sino el cómo.

El consumo en exceso de grasa animal es malo para la salud, y puede lograr complicaciones a largo plazo. Por esta razón, todas las carnes rojas se acompañan con algo un poco saludable. Así se aprovechan los beneficios de la carne roja, así como todas las ventajas de seguir consumiendo cereales. Del mismo modo, la dieta mediterránea recomienda que se consuma carne procesada en muy pequeñas cantidades.

El pescado en abundancia

Muchas dietas se caracterizan por prohibir cosas y reducir las oportunidades de alimentación de las personas. La dieta mediterránea, en cambio, prefiere que comas mucho más pescados. El aceite de oliva y el pescado son dos alimentos que mejoran tu salud cardiovascular, y son una excelente opción para ser sano a largo plazo.

Junto a los pescados, se recomienda también aumentar la cantidad de huevos que se ingieren semanalmente. Se recomiendan 3 o 4, que pueden funcionar como sustituto para la carne o el pescado de ese día. Así, se equilibra la dieta y no se hace tan pesada y saturada de peces y carnes.

 

La fruta seca y los postres

La dieta mediterránea no prohíbe los postres. De hecho, te invita a comerlos, pero con mucha moderación. El postre con el que no tiene ningún tipo de límite o condición es la fruta seca. Conviértela en tu postre habitual y úsala como reemplazo a los pasteles. Las frutas secas son igual de deliciosas.

Como hemos dicho, ningún poste está baneado. Todos son válidos, siempre y cuando te gusten. Sin embargo, se deben consumir con bastante moderación y pocas veces a la semana. Del mismo modo, se recomienda que los postres contengan un poco de fruta dentro de sí. Tortas frías de fresas, postres de zanahoria, etc. Hay mucho de dónde elegir.

 

El consumo de agua

El agua no tiene una variación especial en la dieta mediterránea. Como en cualquier otro tipo de dieta, se recomienda ingerir al menos dos litros al día. El consumo de agua es sagrado, mejora la circulación de la sangre y tiene efectos positivos a largo plazo. Es algo que nunca se debe abandonar.

A todos nos gusta el vino y lo podemos consumir durante el almuerzo, o una copa entre cada comida. Con la dieta mediterránea, esta costumbre se rompe un poco, debido a que las cantidades se reducen drásticamente. Beber vino con moderación puede ser beneficioso para la salud.

 

La actividad física sin moderación

La dieta mediterránea expone que un alimento saludable se debe combinar con ejercicio físico. La idea es estar sanos, pero hay una parte de este tipo de vida que no se consigue solamente dejando de comer ciertas cosas. El ejercicio físico también es necesario en tu vida, por más sano que comas.

El ejercicio físico no necesita ser en un gimnasio, levantando pesas o corriendo 14 kilómetros al día. Basta con salir a caminar, hacer unas pocas dominadas y flexiones de pecho. De hecho, el mejor ejercicio es el que tú disfrutas. Así que, comienza a buscar eso que te apasiona y explótalo cuando lo encuentres.

La dieta mediterránea es más un estilo de vida que un conjunto de reglas para hacer comidas. Ten en cuenta que tu dieta debe ser variada a lo largo de los días, para no caer en la fatiga de comer siempre lo mismo. Esperamos haberte ayudado a empezar con la dieta mediterránea, y que consigas la rutina saludable que siempre habías deseado, sin renunciar a las comidas más deliciosas de todas.

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