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El nacimiento de la dieta mediterránea que posiblemente desconocías

Todos hemos oído hablar de la dieta mediterránea en medios de comunicación, libros y en el boca a boca, y a todos se nos viene a la cabeza que si lo desgranamos es algo como comer sano en el Mediterráneo. Como concepto base no está mal, pero, ¿qué sabes realmente de ella?

El término ‘dieta’ proviene del griego (‘diaita’) y significa equilibro, por lo que podemos llegar a entender que la dieta mediterránea es algo más que una dieta, es un estilo de vida. Este concepto de dieta mediterránea podríamos ampliarlo a estilo de vida mediterráneo, donde se incluye una forma diferente de entender la vida, una más abierta al exterior, con un clima favorable que facilita las relaciones personales y las actividades fuera del domicilio.

La dieta mediterránea es un estilo de vida basado en el equilibrio que supone la ingesta de alimentos saludables, actividad física regular, la comida como un acto social, bajos niveles de estrés y el vino como acompañante de nuestro menú.

Hablar de dieta mediterránea supone adentrarse en las profundidades de nuestra historia. Este modelo nutricional está ligado con el estilo de vida de los pueblos del Mediterráneo, es un estilo de vida que conlleva más allá de qué comemos, sino que está íntimamente relacionado con los aspectos culturales, históricos, sociales, territoriales y medioambientales.

La dieta mediterránea por sus cualidades se antoja indispensable para todo tipo de personas, desde embarazadas hasta personas con problemas de salud. Ideal para alimentarnos de una manera saludable sin renunciar a las reuniones con amigos o a grandes eventos como las comidas navideñas. Comer bien no está desligado a pasarlo bien y eso es lo que la hace especial.

Herencia cultural

La dieta mediterránea se originó en la cuna de la civilización, la cuenca del Mediterráneo. El mar Mediterráneo fue el escenario perfecto para el desarrollo de esta dieta, y es que por allí pasaron multitud de civilizaciones y culturas tan dispares que permitieron la llegada y la interrelación de alimentos. Además, esta amalgama cultural permitió que se enriqueciera la forma en la que se obtenían y producían los alimentos, y también como se cocinaban y se consumían.

El nacimiento de nuestra dieta mediterránea es un viaje por el tiempo, un paseo por las civilizaciones que nos anteceden y un enriquecimiento cultural. La dieta mediterránea es el resultado del intercambio cultural y alimentario de diferentes pueblos. Y es que, ¿sabías que romanos y musulmanes son los inspiradores de nuestra dieta?

 

El valor de la agricultura

La agricultura comenzó con el cultivo de cereales y legumbres en los países del mediterráneo oriental, tales como Líbano, Palestina, Siria, Jordania e Iraq, pero si algo fue lo que dio valor a la dieta mediterránea fue la labor que llevaron a cabo fenicios, griegos y romanos. Estas civilizaciones fueron los que cultivaron los olivos para la producción de aceituna y aceite de oliva, trigo para hacer el pan y uvas para elaborar el vino.

 

La cultura romana base de nuestra dieta mediterránea

La cultura romana sustentaba su alimentación en verduras (cebollas, puerros, lechuga, zanahoria o alcachofa entre otras), frutas (como los higos, manzanas, peras, cerezas o ciruelas), frutos secos (castañas, almendras y nueces), queso de oveja, pescado y marisco y poca carne. Las clases más ricas basaban su alimentación en el pescado fresco y los mariscos, sin embargo, las clases pobres lo hacían de pan, aceitunas y aceite de oliva, algo de pescado y raramente consumían carnes.

 

La fusión con los pueblos germánicos

El modelo romano se vio alterado cuando colisionaron con el estilo de alimentación de los pueblos germánicos, un choque cultural que posteriormente conllevaría al enriquecimiento de nuestra actual dieta mediterránea.

Estos nómadas vivían con el bosque como centro neurálgico de sus vidas y por ello obtenían su alimentación de la caza, la ganadería, la pesca y la recolección de frutos silvestres. Introdujeron la crianza del cerdo y los granos que cultivaban no lo empleaban para elaborar pan, sino cerveza.

 

El legado árabe

Con la ocupación musulmana de Al-Ándalus se produjo un notable avance en la dieta mediterránea y es que la dieta de este pueblo era muy variada. Con ellos se impulsó la renovación de la agricultura gracias a la introducción de la caña de azúcar, el arroz, los cítricos, berenjenas y espinacas, las naranja y las especias. Su aporte no se quedó solo en la producción de nuevos alimentos sino que también innovaron en la preparación de éstos.

 

El descubrimiento de América

Pero si hubo un hito en la historia de la humanidad que llevó la mejora de la dieta mediterránea, ese fue el descubrimiento de América. Con ello se consiguió el intercambio de alimentos entre el Viejo Mundo y el Nuevo Mundo, una riqueza cultural y alimentaria sin precedentes.

Gracias a este momento histórico, la dieta mediterránea se vio enriquecida con la incorporación de alimentos nuevos como la patata, el tomate, el maíz, el pimiento, frijoles, el chocolate y el café.

 

 

Origen del concepto ‘dieta mediterránea’

En 1951, el fisiólogo y nutricionista norteamericano, Ancel Keys, es invitado a Roma por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para participar en un congreso para reorganizar la alimentación de la Europa que salía de la Segunda Guerra Mundial. En ese momento, Keys era un reputado nutricionista ya que había inventado la Ración K, una ración alimenticia para el ejército americano que les permitía sobrevivir un par de días.

Keys se propuso realizar unos estudios basados en la observación de los hábitos de vida ante el apogeo de las enfermedades cardiovasculares y coronarias. Desarrolló un trabajo basado en analizar los estilos de vida de diversas comunidades que tenían diferentes modelos culturales.

El estudio, conocido como ‘El estudio de los siete países’, arroja unas conclusiones que fueron determinantes para acuñar el concepto médico-nutricional de ‘Dieta Mediterránea’. Keys realizó cuestionarios y análisis de 12.700 personas de edades que iban entre los 40 y los 59 años, y pudo verificar que de los siete países que estudió (la antigua Yugoslavia, Italia, Grecia, Finlandia, Holanda, Estados Unidos y Japón) eran los que tenían influencias mediterráneas los que menos riesgos cardiovasculares presentaban.

En estudios elaborados con posterioridad, además de confirmar las conclusiones a las que llegó Ancel Keys, han puesto en valor la importancia que tiene la dieta mediterránea en la prevención de enfermedades como el cáncer, la diabetes o los infartos cerebrales.

En el eje de la importancia de la dieta mediterránea, los científicos sitúan el beneficio del aceite de oliva para la salud. Con su uso se logra reducir en un 30% las probabilidades de infarto de miocardio, ictus o muerte cardiovascular, en un 40% la posibilidad de sufrir diabetes, y el retraso considerable del deterioro cognitivo en adultos mayores, evitando así problemas de circulación en los brazos y piernas.

Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO

Fue en el 2010 cuando la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), y bajo la proposición de España, Italia, Marruecos y Grecia, presentaría su aprobación para el ingreso de la dieta mediterránea en el listado que representa el Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

 

El respeto de la dieta mediterránea por el medio ambiente

La riqueza de la dieta mediterránea no queda reflejada únicamente en los valores nutricionales que aporta, sino que además trabaja por el cuidado del medio ambiente. Esto no hace más que enriquecer su grandeza y hacerla cada vez más extensible a lo largo del mundo.

La dieta mediterránea fomenta la agricultura sostenible, promoviendo patrones locales de producción y consumo de los alimentos.

Productos de proximidad

Promueve la protección del medio ambiente reduciendo la contaminación generada por la deslocalización. Potenciar los productos de proximidad convierte a la dieta mediterránea en un estilo de vida sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

Si basamos nuestra alimentación en abastecernos de los productos que son cultivados cerca del lugar donde son vendidos, lograremos reducir el impacto medioambiental y mejorar la huella ecológica hasta en un 40% respeto a los niveles actuales.

El compromiso con la salud deben ser valores que introduzcamos en nuestra forma de vida, y es desde Aperitivos La Real lo que promueven en sus más de 70 años de trabajo. En Aperitivos La Real cuidan y seleccionan la materia prima para sus productos, para que la alimentación nunca deje de ser sana y en valores. Cuenta con Aperitivos La Real para tu día a día, siempre cuidando de tu salud.

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